Sé lo que quieres ser.

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Y no lo que puedes ser... Esa es mi premisa de vida, inculcada por mi papá quién siempre que tiene oportunidad nos repite que hagamos y seamos lo que queremos ser. 
¿Existe algo más liberador que ser quien eres, decir lo que piensas y mostrar lo que sientes sin ningún complejo ante el mundo?



Para mí no hay nada que se le compare, vivimos en un mundo en el cual pareciera que las personas olvidaron la frase "Hermanos, amaos los unos a los otros". Un mundo en el que los defectos no se perdonan, las equivocaciones no se olvidan y las diferencias no se toleran. ¿De verdad? ¿Quieren vivir así? Yo, me rehuso.
Y esto se extiende a cualquier ámbito de nuestra vida, es triste... Muy triste. ¿La solución? No la sé, pero creo fielmente en que si estudiamos y nos preparamos, abrimos nuestra mente y nuestro corazón, aceptamos que la belleza del mundo radica en las diferencias de los seres humanos, en la diversidad de pensamiento y creencias y en que cada uno vino a este mundo para aportar algo, existirían menos miedos, menos vergüenza, más felicidad y sobretodo más empatía.



Creo que pasamos toda la vida descubriéndonos, encontrándonos, perdonándonos y floreciendo, sí floreciendo, porque cada etapa de nuestra vida podemos verla como un renacer, una oportunidad para reinventarnos, cambiar y mejorar.
En el camino dejamos, soltamos, restamos y sumamos, pero todo lo que hagamos debe ser en pro de ser esa persona que queremos ser, a dónde queremos llegar y hacer de nuestra vida esa historia que queremos contar.
Retomando lo que dije anteriormente, la tolerancia y el respeto nacen cuando las personas se sienten seguras de sí mismas, cuando no tienen miedo que alguien ocupe su lugar y  que con sus acciones buscan empoderar a los demás. Los artistas por ejemplo ocupan un lugar en el mundo y dentro de su mundo cada uno tiene su espacio ¿Cuál es el miedo? Todos tenemos una necesidad de expresar, pero para mí lo más hermoso es buscar transmitir desde la esencia de cada mensaje o en algunos casos del mismo. Con esto reincido en la importancia de la evolución y el encuentro con lo que realmente somos y queremos ser.


La vida es demasiado corta para vivir la de alguien más. Esta razón es más que suficiente para que no seamos lo que podemos ser sino lo que queremos ser.

Fotografía: Paco Rosso.
Vestido: Liliana Páez.
Accesorio: Tienda flamenca Lunares.
Zapatos: Menkes.
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